El hematoma subdural crónico se maneja esencialmente mediante intervención quirúrgica. En tiempos recientes, la embolización de la arteria meníngea media ha surgido como un procedimiento menos invasivo en tales casos. El uso de catéteres finos para embolizar selectivamente las ramas específicas implicadas de la arteria meníngea media utilizando partículas de alcohol polivinílico parece prometedor; sin embargo, la presencia de arterias anastomóticas puede resultar en reflujo y embolización de estas ramas atípicas, causando una miríada de complicaciones. Existe la necesidad de identificar estos vasos anormales a tiempo para tener un resultado positivo con las menores complicaciones posibles.
Morya et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.