El artículo destaca la transformación del papel del Parlamento Europeo (PE) en la política de la Unión Europea (UE) contra el fondo de los desafíos existentes. Se señala que el PE es la única institución representativa supranacional en el mundo, y el alcance de sus poderes en la política de la UE ha estado en constante crecimiento. Se muestra que los cambios fundamentales comenzaron con las elecciones directas pan-europeas de 1979. Los hitos en el camino hacia el aumento del papel del PE fueron los Tratados de Maastricht (1992), Ámsterdam (1997), Niza (2001) y Lisboa (2007). Entre los principios del PE se encuentran un conjunto de herramientas para evaluar los derechos humanos y la democracia en los países, el principio de proporcionalidad digresiva en la distribución de escaños de los Estados miembros, y la unificación de los diputados según la ideología del grupo político. Hoy en día, el PE tiene la autoridad para participar en la designación del Presidente de la Comisión y de los Comisionados, así como de los miembros del Tribunal de Cuentas Europeo y del Defensor del Pueblo. Los palancas de influencia incluyen el derecho a dirigirse a la Comisión Europea con una solicitud para presentar una propuesta legislativa; tomar decisiones sobre el presupuesto de la UE junto con el Consejo, etc. Se demuestra que la compartición de poderes con el Consejo es una manifestación del ejercicio democrático del poder en la UE, que prevé un equilibrio de representación a nivel de ciudadanos, países y la UE. Se muestra la tendencia al aumento de la participación electoral en las elecciones del PE en 2019 y 2024. Se concluye sobre la autoridad del PE entre los ciudadanos, quienes lo ven como una garantía de la sostenibilidad de las tradiciones democráticas y la unidad europea.
Yehorova et al. (Vier,) estudiaron esta cuestión.