Las dietas basadas en plantas están a la vanguardia de la promoción de la salud humana y la sostenibilidad ambiental. Además, juegan un papel fundamental en la prevención de la extinción de muchas especies, salvaguardando los recursos terrestres y acuáticos que los humanos utilizan a escala global, y mitigando los efectos del cambio climático al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Las dietas de alimentos integrales y basadas en plantas tienen huellas ambientales más bajas. A medida que la población mundial crece y las consecuencias ecológicas aumentan, se requieren esfuerzos más significativos para mejorar la sostenibilidad del sistema alimentario. Dadas estas ventajas ambientales, los productos basados en plantas son una de las mejores maneras de combatir el cambio climático y preservar los recursos naturales, al mismo tiempo que contribuyen al objetivo global de sostenibilidad. En salud pública, las dietas basadas en plantas están asociadas con una menor incidencia de enfermedades crónicas como las enfermedades del corazón, la diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer. Centrarse en alimentos densos en nutrientes en lugar de dietas controladas por calorías puede ayudar en el manejo del peso y mejorar el bienestar general. Sin embargo, esta iniciativa de consumir más verduras no está exenta de obstáculos. Esta revisión destaca la comprensión actual de cómo las dietas basadas en plantas pueden impactar significativamente las consecuencias ambientales y de salud. En esta revisión se examinan los desafíos de consumir la cantidad adecuada de nutrientes, junto con formas de reducir costos y aumentar la accesibilidad. Además, se discuten críticamente las posibles vías mecánicas a través de las cuales las dietas basadas en plantas afectan la salud y el medio ambiente, subrayando las lagunas donde se necesita más investigación.
Koli et al. (miércoles,) estudiaron esta cuestión.
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