Este artículo explora los esfuerzos de homogenización liderados por el estado en Túnez para forjar una identidad nacional unificada, denominada 'tunisianidad', tras la independencia del dominio colonial francés en 1956. Comenzando con el liderazgo de Habib Bourguiba, el gobierno llevó a cabo políticas como la arabización, el modernismo secular y la centralización cultural para unificar las diversas comunidades étnicas, lingüísticas y religiosas de Túnez. El estudio emplea un análisis histórico y se basa en marcos teóricos del nacionalismo y los estudios postcoloniales—como las 'comunidades imaginadas' de Benedict Anderson y las nociones de hibridez y mimetismo de Homi Bhabha—para examinar estas estrategias de construcción nacional. Los hallazgos clave revelan que, si bien las políticas que promueven la educación, la estandarización del lenguaje y los medios establecieron con éxito una narrativa nacional cohesiva, encontraron obstáculos significativos. La resistencia de grupos marginados, notablemente los bereberes, y la persistente influencia de la élite francófona destacaron las limitaciones de imponer una identidad singular en una sociedad pluralista. El artículo sostiene que el proyecto de construcción nacional de Túnez, aunque impactante, expuso tensiones inherentes entre la unidad impulsada por el estado y la diversidad cultural. Estas perspectivas contribuyen a una comprensión más amplia de la política identitaria y los desafíos de la homogenización en los estados postcoloniales, enfatizando la compleja interacción entre poder, cultura y resistencia en la formación de la identidad nacional.
Li et al. (Mar,) estudiaron esta cuestión.