Este artículo adopta una perspectiva económica sobre el impacto de la financiación de litigios por terceros en las acciones colectivas de competencia en el Reino Unido. La financiación por terceros ha emergido como un mecanismo crucial que permite acciones colectivas; sin embargo, la dependencia de dicha financiación en el gran número de procedimientos colectivos ante el Tribunal de Apelaciones de Competencia ha generado escrutinio. Este artículo examina la justificación económica para la financiación de litigios, considerando brevemente tanto sus beneficios – como la mejora en el acceso a la justicia y la selección eficiente de reclamaciones – como tres preocupaciones supuestas: los beneficios del sistema favorecen más a los financiadores que a los consumidores, conducen a litigios excesivos y crean conflictos de interés entre financiadores y reclamantes. Estas preocupaciones no siempre tienen una base económica sólida, pero, en algunos casos, sí. Cuando la tienen, es esencial que el Tribunal continúe desempeñando un papel importante en la supervisión de los acuerdos de financiación como un correctivo útil.
Aaron Bell (Sáb,) estudió esta cuestión.