El síndrome metabólico (MetS) es una condición compleja caracterizada por obesidad central, dislipidemia, hipertensión, resistencia a la insulina, estrés oxidativo e inflamación crónica. Estos factores de riesgo aumentan significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) a través de diversos mecanismos, lo que representa un desafío para la salud pública. El MetS contribuye a la ECV a través de alteraciones cardiometabólicas como disfunción endotelial, aterosclerosis, estrés oxidativo e inflamación. La dislipidemia, especialmente los triglicéridos elevados y el colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL) reducido, es central en la aterosclerosis. Además, la hipertensión y la resistencia a la insulina dañan los vasos sanguíneos, un proceso exacerbado por la inflamación crónica y el estrés oxidativo. Por lo tanto, el manejo del MetS y sus componentes a través de cambios en el estilo de vida como el control del peso, mejoras dietéticas, ejercicio y cesación del tabaquismo es esencial para reducir el riesgo de ECV. También pueden ser necesarios medicamentos dirigidos a factores de riesgo específicos, como el azúcar en sangre, el colesterol y la presión arterial. Aumentar la concienciación y la detección temprana son cruciales para contrarrestar el impacto del MetS en la salud pública. Esta revisión proporciona una visión general completa de los mecanismos por los cuales el MetS contribuye a la ECV y de la compleja interacción de factores y vías moleculares que vinculan el MetS con la ECV.
Hamooya et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.