La exposición de embriones o fetos a sustancias nocivas, como teratógenos, puede resultar en muerte embrionaria o fetal y una amplia gama de malformaciones. Los modelos de pez cebra han surgido como una herramienta valiosa para evaluar la toxicidad del desarrollo y los perfiles de seguridad de compuestos químicos. Nuestra investigación anterior demostró que las larvas de pez cebra presentan anormalidades en el desarrollo que reflejan las observadas en estudios de mamíferos para más del 80% de los conocidos Compuestos de Referencia listados en la guía ICH S5 (R3). En este estudio, presentamos imágenes de alta resolución que representan malformaciones inducidas por productos farmacéuticos en múltiples regiones anatómicas, incluidos el eje corporal, los somitos, la notocorda, las aletas, la cabeza, los ojos, los otolitos, la mandíbula, el corazón, el abdomen y el cuerpo entero. Se observó una co-ocurrencia frecuente de defectos específicos, como malformaciones del eje corporal y de la notocorda, como se describió anteriormente. Algunas características fisiológicas y morfológicas, incluidas las alteraciones en la frecuencia del latido cardíaco y la inflación de la vejiga natatoria, se consideraron prescindibles para las pruebas de MEFL en pez cebra. La reproducibilidad fue confirmada a través de pruebas interlaboratorio realizadas tanto dentro de nuestro grupo como por otros grupos, apoyando la fiabilidad de las pruebas de MEFL en pez cebra como un enfoque alternativo en línea con la ICH S5 (R3).
Mori et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.
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