La resistencia organizacional a la gestión del cambio ha sido un tema urgente en las empresas durante más de 100 años, pero en el siglo XXI se ha convertido en un factor determinante en las transformaciones corporativas. Las inversiones en tecnología, automatización e innovación por sí solas no garantizan el éxito si los empleados resisten activa y exitosamente el proceso de transformación. Se ha considerado la evolución de las mejores prácticas para superar la resistencia organizacional en las empresas. El estudio se centra en estrategias de gestión que priorizan la toma de decisiones rápida y la eficiencia de costos. Se ha presentado el enfoque de los autores para clasificar los tipos de resistencia (individual, grupal, general y de la alta dirección) y su correlación con las etapas de implementación del cambio: planificación, implementación y consolidación de cambios en las actividades prácticas de la empresa. Se han destacado las mejores prácticas para superar la resistencia organizacional, formando tres tipos de estrategias como "Las personas son más importantes que los cambios", "El negocio es más importante que el cambio" y "Los cambios son necesarios para la supervivencia". La resistencia moderada puede ser útil para facilitar la discusión y aclarar los objetivos de los cambios, mientras que la resistencia fuerte en varios niveles puede llevar a retrasos, mayores costos y fracasos adicionales del proyecto. Al repensar las teorías tradicionales y relacionar las mejores prácticas con la dinámica empresarial moderna, el estudio ofrece una metodología integral para gestionar efectivamente la resistencia organizacional dentro del marco de las estrategias propuestas.
Pashchenko et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.