Resumen Un estándar prevalente en la industria musical global postula que cada músico necesita un manager para supervisar la planificación estratégica, negociaciones y complejidades comerciales. Este artículo cuestiona la norma prevalente al abogar por un paradigma de manager-como-empleado, basado en la teoría principal-agente y estudios de emprendimiento, en el cual el artista es redefinido como el principal empresarial que contrata a un manager para funciones especializadas. Utilizando tendencias históricas y el paisaje digital contemporáneo, este artículo ilustra que los músicos participan activamente en muchos emprendimientos—como la elaboración de presupuestos, la creación de marca y la distribución—y, por lo tanto, no necesitan ceder la autoridad total a un manager. El artículo sostiene que, a pesar de las valiosas conexiones y la experiencia ofrecida por managers de renombre, los acuerdos contractuales deben priorizar la visión creativa y la independencia financiera del artista. Delinea cómo los artistas podrían trabajar, examinando marcos prácticos como acuerdos de gestión basados en proyectos, y promoviendo un reconocimiento más amplio de la música como una vocación viable. La conclusión insta a las partes interesadas de la industria—sellos, promotores, medios y instituciones educativas— a respaldar un paradigma donde la libertad del artista sea la norma y no la anomalía.
Alfred Patrick Addaquay (jue,) estudió esta cuestión.