El modelo clásico de cinco sentidos omite dimensiones clave de la experiencia sensorial humana, sin tener en cuenta modalidades reguladas internamente y resonantes bioeléctricamente. Este artículo introduce un Modelo Teórico de Nueve Sentidos que amplía los marcos convencionales al incorporar cuatro circuitos sensoriales adicionales: hemopercepción (sensación vascular), pilocepción (sensibilidad al campo electromagnético del cabello), quimiodeacción vomeronasal y percepción ultrasónica. Basados en evidencia anatómica, neurofisiológica y electrofisiológica, estos circuitos se conceptualizan como lazos bioeléctricos autorreguladores que operan en sistemas somáticos y autónomos. En lugar de ser patológicos o anómalos, se presentan como módulos sensoriales latentes pero funcionales dentro de la población general, respaldados por hallazgos de plasticidad sensorial, neurociencia afectiva y estudios de retroalimentación neuroeléctrica. Este modelo recontextualiza la sensación no como una recepción pasiva, sino como un proceso de resonancia dinámica que involucra coherencia de fase, sincronización bioeléctrica y amplificación no lineal. La percepción se reinterpreta, por lo tanto, como un fenómeno emergente de la interacción de circuitos estructurados, cambiando los paradigmas explicativos de la representación simbólica a la resonancia fisiológica sistémica. Al integrar perspectivas de la ciencia cognitiva, neurofisiología y comunicación biofísica, este marco ofrece una nueva explicación de la sensación humana como un sistema regulador distribuido, recursivo y consciente–no consciente. Sus implicaciones se extienden a la neurodiversidad, la percepción del trauma y la interfaz humano-máquina.
D. Kathleen Lee (Mon,) estudió esta cuestión.