Ante el avance continuo de la robótica musical y la integración de la inteligencia artificial en las prácticas artísticas, este ensayo lleva a cabo una indagación sobre la posibilidad de que el arte exista en ausencia de un sujeto creativo, sensible y emocionalmente comprometido. El enfoque principal está en la recepción de la producción artística no humana, la importancia de la incorporación en la expresión musical, y la necesidad de redefinir la noción de creatividad. El enfoque propuesto aboga por el reconocimiento del arte robótico como un dominio experimental dentro de la estética relacional, acompañado de un alejamiento completo de las comparaciones entre el rendimiento robótico y humano. En el contexto del arte robótico, el significado no es el producto de la intención autoral, sino que emerge a través de la interacción entre la audiencia, el agente tecnológico y el contexto cultural circundante, descentralizando así la noción de autoría. A pesar de su desapego de la experiencia estética tradicional, el arte robótico puede poseer, no obstante, valor estético y resonancia social. En consecuencia, el ensayo argumenta a favor de la inclusión de la transformación y la innovación como categorías críticas dentro del discurso estético, esenciales para una comprensión contemporánea de la creatividad tecnológica. El análisis adopta una perspectiva interdisciplinaria, basándose en la filosofía del arte, la teoría musical y el pensamiento posthumanista.
Anna Prus (miércoles) estudió esta cuestión.