RESUMEN La radiología intervencionista (RI) es una especialidad relativamente joven que ha experimentado un rápido desarrollo desde que Charles Dotter realizó la primera angioplastia transluminal percutánea en 1964. Desde entonces, la RI se ha expandido para incluir una diversa gama de procedimientos mínimamente invasivos guiados por imágenes. Fue el mismo Charles Dotter quien, desde el principio, reconoció que el radiólogo intervencionista debe estar involucrado en el cuidado del paciente como un verdadero clínico, no solo como un mecánico hábil. Sin embargo, el manejo clínico de pacientes ambulatorios y peri-procedimientos por parte de la RI ha permanecido subdesarrollado en comparación con los significativos avances procedimentales vistos en las últimas cuatro décadas. Presentamos datos del servicio de salud local australiano que refuerzan el valor de las clínicas ambulatorias formales para ofrecer una adecuada consejería a los pacientes, mejorar las tasas de consentimiento antes del día del procedimiento y disminuir las costosas cancelaciones y reprogramaciones el día del procedimiento.
Amoafo et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.