Objetivos: La evidencia emergente sugiere que el propóleos posee propiedades significativas contra la obesidad. Si bien se sabe que las hormonas intestinales y la microbiota desempeñan roles cruciales en el desarrollo de la obesidad, los mecanismos específicos a través de los cuales el propóleos ejerce sus efectos a través del eje de hormonas intestinales siguen estando poco caracterizados. Métodos: Se estableció un modelo de rata con dieta alta en grasas (HFD) para investigar los efectos regulatorios del propóleos. Después de 10 semanas de intervención, se analizaron suero sanguíneo, hígado, tejidos del colon y contenidos luminales para parámetros metabólicos, expresión génica de hormonas intestinales y marcadores de la vía AMPK, estructura de la comunidad microbiana y producción de ácidos grasos de cadena corta. Resultados: El propóleos mitigó eficazmente las alteraciones metabólicas inducidas por HFD, incluyendo aumento excesivo de peso, acumulación de tejido adiposo, hiperlipidemia y disfunción hepática. Estas mejoras se asociaron con una regulación ascendente significativa de la vía AMPK. Importante, el propóleos mejoró la integridad de la barrera intestinal y moduló de manera diferencial la expresión de hormonas intestinales al aumentar los niveles de ARNm de Cck, Gip y Ghrl, y disminuir los niveles de Lep y Gcg. El análisis de secuenciación del ARNr 16S reveló que la administración de propóleos enriqueció selectivamente especies bacterianas productoras de butirato y propionato. El análisis de correlación identificó además al grupo Eubacterium brachy como un mediador microbiano clave en el eje microbiota intestinal–hormonas intestinales–AMPK hepático modulado por propóleos. Conclusiones: Nuestros hallazgos establecen que el propóleos mejora los trastornos metabólicos relacionados con la obesidad al orquestar la interacción entre la microbiota intestinal, hormonas enteroendocrinas y la señalización AMPK hepática. Estos resultados elucidaron un novedoso camino mecánico en roedores; sin embargo, su traslación directa a humanos requiere una investigación clínica adicional. Este eje tripartito ofrece una base mecánica para el desarrollo de terapias antiobesidad dirigidas a la microbiota.
Sun et al. (Tue,) estudiaron esta pregunta.