La temperatura ambiente y la termorregulación influyen en la calidad del sueño. Este estudio investigó los efectos de una cubierta de colchón controlada por temperatura en los resultados de sueño y perceptuales en adultos sanos. En un diseño cruzado aleatorio y contrabalanceado, 34 adultos sanos (20 F, 14 M; edad, 30 ± 5 años) utilizaron una cubierta de colchón controlada por temperatura durante 14 noches, tras ≥3 noches de familiarización. La función de temperatura estuvo activa durante 7 noches (POD) y desactivada durante 7 noches (CON). El sueño se evaluó mediante actigrafía en la muñeca, mientras que la frecuencia cardíaca (FC), la variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) y la frecuencia respiratoria (FR) fueron registradas por sensores integrados en la cubierta del colchón. Los participantes completaron cuestionarios diarios y semanales evaluando la calidad del sueño, el confort térmico y la sensación térmica. Los modelos lineales mixtos mostraron efectos principales significativos de la condición a favor de POD sobre CON para todos los resultados percibidos diarios (todos p < 0.05). Se observó una mejora significativa en la calidad del sueño percibida (p = 0.001, d = 0.92). No se encontraron diferencias significativas en métricas objetivas del sueño o medidas biométricas (todos p ≥ 0.05). Se asoció una cubierta de colchón controlada por temperatura con una mejor calidad del sueño subjetiva y percepciones relacionadas con la termoregulación a pesar de cambios mínimos en los resultados objetivos o biométricos, lo que puede reflejar en parte expectativas, o efectos placebo. Se necesita más investigación para explorar si estos beneficios perceptuales conducen a mejoras fisiológicas a lo largo del tiempo.
Stevenson et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.
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