El acto de persuasión es la esencia del proceso de comunicación interactiva. Su dirección se basa inevitablemente en supuestos previos y discursos esperados, y su logro depende de la competencia del receptor y de sus habilidades lingüísticas y científicas. No hay comunicación sin influencia, ni influencia sin persuasión. La función persuasiva es una de las funciones de la retórica. Si la retórica es el arte de la persuasión a través del discurso, entonces ningún discurso puede llevarse a cabo en aislamiento de otros contextos que lo preceden o lo siguen. La estrategia de persuasión se emplea para lograr los objetivos utilitarios del emisor de acuerdo a las múltiples áreas del discurso. Puede ser utilizada por un funcionario electo para persuadir a sus votantes, un maestro para persuadir a sus estudiantes, un comerciante para persuadir a sus clientes, o un niño para persuadir a sus padres para hacer una solicitud. Esto es lo que nos llevó a prestar atención a los diferentes propósitos del discurso y a identificar la estrategia más efectiva para alcanzarlos: la estrategia de discurso.
Sarah Mohammed Abdullah Al-Azzawi (Tue,) estudió esta cuestión.