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Resumen Desde que comenzó la llamada guerra contra las drogas en México en 2006, el ejército ha sido el actor principal encargado de la política de seguridad pública del gobierno, asumiendo tareas que deberían ser realizadas por la policía. Los análisis de esta estrategia de seguridad se basan en métodos cuantitativos y se han centrado en sus resultados: p. ej., un aumento en la tasa de homicidios o la comisión de violaciones a los derechos humanos. En contraste, basándose en entrevistas en profundidad, este artículo explora el testimonio del personal militar para entender lo que experimentan en el campo. Contrario a lo que sostiene la literatura existente, que mantiene que el ejército actúa con una lógica de guerra, este artículo muestra que la situación es mucho más compleja: actúan en un escenario caracterizado por la improvisación, enfrentando el dilema entre actuar y ser acusados de violaciones a los derechos humanos o no actuar y ser acusados de desobediencia.
Pocoroba et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.