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Las decisiones financieras arriesgadas, definidas como cálculos racionales entre el riesgo esperado y la recompensa, están sujetas a varios mecanismos psicológicos y neurobiológicos. En este contexto, se ha investigado la relación entre los niveles de testosterona y la propensión al riesgo, pero los resultados son inconsistentes. Aquí, se examinaron los efectos de algunos rasgos de personalidad, neuroticismo–ansiedad y sociabilidad, sobre la relación entre los niveles de testosterona y la propensión al riesgo en decisiones bajo riesgo (GDT) y bajo incertidumbre (BART). En una muestra mixta de 100 estudiantes de posgrado y tomadores de decisiones experimentados, encontramos que los niveles basales de testosterona estaban positivamente correlacionados con la propensión al riesgo para decisiones bajo riesgo en hombres con bajos puntajes de neuroticismo–ansiedad, mientras que estaban negativamente correlacionados con la propensión al riesgo para decisiones bajo riesgo en hombres con altos puntajes de neuroticismo–ansiedad. Sin embargo, no estuvieron correlacionados en i) decisiones bajo incertidumbre en hombres, independientemente del neuroticismo–ansiedad, ii) decisiones bajo riesgo o bajo incertidumbre en hombres, independientemente de la sociabilidad, y iii) decisiones bajo riesgo o bajo incertidumbre en mujeres, independientemente de la sociabilidad y el neuroticismo–ansiedad. Estos resultados indican que el neuroticismo–ansiedad, pero no la sociabilidad, puede afectar la relación entre los niveles de testosterona y la propensión al riesgo solo en decisiones bajo riesgo y solo en hombres, y proporcionan evidencia de la complejidad de esta relación en hombres.
Ferjančič et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.