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El aspecto biológico de la incorporación humana constituye frecuentemente la base primaria para la evaluación personal, con un énfasis en la racionalidad, la libre elección, el bienestar material y la felicidad como atributos fundamentales de valor. Esta perspectiva también se evidencia en las prácticas culturales de modificación del cuerpo, que reflejan los estándares sociales y la expresión de identidad. La promoción de estándares de apariencia corporal que a menudo se consideran irreales en la cultura contemporánea tiene el efecto de crear un entorno social en el que aquellos que no se conforman a estos estándares son rechazados y estigmatizados. Esto puede incluir personas con discapacidades, adultos mayores o aquellos con enfermedades crónicas y diferentes apariencias corporales. En la mayoría de los casos, la llamada cultura del ‘capital corporal’ ve el cuerpo discapacitado a través de la lente de la apariencia física de una persona, que está, en cierto modo, asociada con una disfunción biológica o refleja una especie de discapacidad física o corporeidad vulnerable. Este artículo busca examinar las perspectivas sobre el cuerpo a través de las lentes de los principales discursos sobre la discapacidad, la antropología bíblica y la teología de la discapacidad. Estas perspectivas abogan por la dignidad intrínseca y el valor del cuerpo discapacitado, desafiando las normas contemporáneas y las proyecciones sobre el cuerpo, al subrayar las dimensiones biográficas, interdependientes y espirituales de la incorporación humana. Este enfoque se presenta como una alternativa a la visión reduccionista del cuerpo, que prioriza los atributos físicos sobre una comprensión integral de la plena personalidad.
Martina Vuk (Sat,) estudió esta cuestión.