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La evidencia sobre el impacto de los tipos de frutas y verduras en los factores de riesgo cardiovascular sigue siendo limitada. Específicamente, la utilización de biomarcadores para medir de manera objetiva la adherencia dietética y las respuestas metabólicas está surgiendo. Este protocolo y las características basales de un estudio piloto controlado aleatorizado, cruzado, de intervención dietética tenían como objetivo examinar los efectos de las frutas cítricas, las verduras crucíferas o las frutas y verduras comunes en los factores de riesgo cardiovascular. Un total de 39 voluntarios con prehipertensión no tratada fueron reclutados y consumieron una dieta estandarizada, proporcionada, con ocho porciones diarias de frutas cítricas y verduras crucíferas, frutas y verduras comunes, o una dieta baja en frutas y verduras (dos porciones/día, dieta de control) en un orden aleatorio durante 2 semanas cada una, separadas por una semana de lavado. Se utilizó una estrategia de reclutamiento basada en cohortes dirigida que resultó en un 74% de los participantes reclutados al volver a contactar a individuos preseleccionados de dos estudios de cohortes con una tasa de inscripción media del 15%. Los participantes tenían una edad media de 54.4 años (±6.1 años), un IMC de 27.9 kg/m2 y una presión arterial de 135/81 mmHg y eran principalmente hombres (67%). El resultado primario fue la presión arterial en consultorio; los resultados secundarios incluyeron rigidez arterial, perfiles lipídicos, inflamación, función cognitiva y estado de ánimo subjetivo. Se recolectaron biofluidos, es decir, muestras de orina de 24 h, heces y sangre, para mediciones de biomarcadores con múltiples plataformas metabolómicas y la composición microbiana intestinal, junto con biomarcadores dietéticos tradicionales.
Griep et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.