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Este documento considera el auge del "feminismo reaccionario" dentro de la cultura popular, sugiriendo una posible salida de, o mutación de, la hegemonía de los neoliberalismos y postfeminismos de las últimas décadas. Ubica el feminismo reaccionario como clave para la creciente reacción contra el "feminismo liberal", señalando los discursos feministas populares emergentes de "verdades brutales", "condiciones materiales" y mujeres como una "clase sexual." Analizo tres iteraciones aparentemente diversas del giro feminista reaccionario: su articulación político-intelectual por feministas anti-progresistas, "post-liberales"; en segundo lugar, su manifestación dentro de la "femosfera" - las comunidades en línea centradas en mujeres que reflejan las de la manosfera—focalizándose específicamente en la "Estrategia de Citas Femeninas"; y, en tercer lugar, influencers de citas "femeninas oscuras" en TikTok y YouTube, a veces enmarcados como "Andrew Tate para chicas." El feminismo reaccionario parece tener ciertas similitudes con el feminismo de izquierda y de interseccionalidad; tiene una fuerte crítica al feminismo liberal y centra explícitamente problemas como la misoginia, la devaluación del trabajo de las mujeres, la desigualdad económica de género y la política del cuidado. Sin embargo, arguyo que, aunque pretende oponerse a la misoginia y la manosfera, refleja muchas de sus lógicas regresivas, y se caracteriza por un sentido agresivo de fatalismo, bioesencialismo y una profunda animosidad hacia el feminismo liberacionista y cualquier forma de esperanza social.
Jilly Boyce Kay (Mon,) estudió esta cuestión.