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La evidencia muestra que el trastorno del espectro autista (TEA) proviene de una interacción de factores genéticos y ambientales, que pueden incluir el ácido propiónico (PPA), un subproducto microbiano y conservante alimentario. Anteriormente informamos que el tratamiento in vitro de células madre neurales con PPA conduce a gliosis y neuroinflamación. En este estudio, los ratones fueron expuestos a una dieta rica en PPA ad libitum durante cuatro semanas antes del apareamiento. La misma dieta se mantuvo durante el embarazo y se administró a la descendencia después del destete. Los cerebros de la descendencia se estudiaron a 1 y 5 meses posparto. La proteína ácida fibrilar glial (marcador astrocítico) se incrementó significativamente (1.53 ± 0.56 veces a 1 M y 1.63 ± 0.49 veces a 5 M) en los cerebros del grupo PPA. La tubulina IIIβ (marcador neuronal) se redujo significativamente en el grupo de 5 M. La expresión de IL-6 y TNF-α se incrementó en el cerebro del grupo PPA (IL-6: 2.48 ± 1.25 veces a 5 M; TNF-α: 2.84 ± 1.16 veces a 1 M y 2.64 ± 1.42 veces a 5 M), mientras que IL-10 se redujo. GPR41 y p-Akt se incrementaron, mientras que PTEN (inhibidor de p-Akt) se redujo en el grupo PPA. Los datos apoyan el papel de una dieta rica en PPA en la sobreproliferación de glía y la neuroinflamación mediada por el receptor GPR41 y la vía PTEN/Akt. Estos hallazgos apoyan firmemente nuestro estudio anterior sobre el papel del PPA en el TEA.
Lagod et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.
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