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El hielo puede servir como un importante repositorio temporal y mecanismo de transporte para los microplásticos (MPs). Los MPs presentes en la columna de agua pueden quedar atrapados dentro de formaciones de hielo en desarrollo, siendo posteriormente secuestrados y transportados por los témpanos de hielo. Con el cambio de temperaturas, los MPs almacenados en el hielo pueden ser liberados de nuevo al medio ambiente, mientras que las condiciones de congelación pueden alterar las propiedades de los MPs, afectando en última instancia el destino de los MPs en el medio ambiente. La congelación de MPs en hielo dulce resulta en la agregación de partículas de MP debido a la compresión física, lo que conduce a un aumento en el tamaño de las partículas una vez que los MPs son liberados del hielo. La agregación inducida por congelación mejora los efectos de flotabilidad, acelerando la velocidad de asentamiento/ascenso de los MPs en el agua. Además, la congelación puede llevar a alteraciones mejoradas en la humectación de la superficie, mejorando así la dispersión de los MPs hidrofóbicos. La presencia de sal en el agua puede mitigar el efecto de congelación en los MPs debido a la formación de una red de salmuera dentro de la estructura del hielo, que reduce la presión sobre los MPs atrapados por el hielo. En regiones frías, numerosos MPs pasan por ciclos de congelación y descongelación, reingresando a la columna de agua.
Chen et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.