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En un artículo de 2019 del New York Times, Paul Krugman se declaró un "escéptico de las criptomonedas" y compartió sus predicciones pesimistas sobre las criptomonedas. Sin embargo, las criptomonedas no respaldadas son ahora muy importantes en nuestras sociedades y han revolucionado el panorama monetario y financiero, como lo ejemplifica la creciente presión de los reguladores competentes para monitorearlas y regularlas. Las criptomonedas se describen por su alta volatilidad que permite a los reguladores definirlas como activos financieros no seguros en lo que respecta al consumo de energía. La propiedad anónima de las criptomonedas abre la puerta a la evasión fiscal, haciéndolas especialmente susceptibles de evitar impuestos relacionados con el medio ambiente destinados a abordar el impacto negativo del cambio climático. En este contexto, el documento tiene un doble objetivo: demostrar que las criptomonedas no respaldadas son volátiles y que pueden representar una amenaza para la estabilidad financiera y fiscal; y desarrollar la idea de que, dados sus diferentes grados de anonimato y su naturaleza descentralizada, las criptomonedas podrían participar activamente en el proceso de evasión fiscal y, por lo tanto, incurrir en altos costos para los países. Dada la condición ecológica general y las preocupaciones resultantes, está claro que evadir impuestos ecológicos representa un problema serio, ya que el dinero proveniente de la eco-imposición podría haberse invertido en proyectos ambientales sociales y de gobernanza. Por lo tanto, se debe implementar un marco legal claro y convincente a nivel mundial para reducir el fenómeno de la evasión fiscal a través de canales de criptomonedas.
Boulanguer et al. (mié,) estudiaron esta cuestión.