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Introducción: en el contexto de la digitalización, la difusión de información falsa ha adquirido un contenido completamente nuevo: el deepfake no solo crea competencia para la cobertura objetiva de eventos, procesos o fenómenos, sino que pretende reemplazar la realidad misma. Los autores señalan la naturaleza sin precedentes de este problema no solo para un individuo o estado, sino para la humanidad en su conjunto, ya que el deepfake plantea una amenaza existencial para la comunicación social misma. Materiales y Métodos: el estudio se llevó a cabo sobre la base de una metodología generalmente aceptada (una combinación de métodos generales y específicos de cognición). El trabajo se realizó sobre la base de la legislación rusa vigente, la legislación de países extranjeros individuales, materiales de la práctica de la aplicación de la ley, literatura científica y publicaciones sobre el tema en Internet. Resultados: el trabajo argumenta a favor de la conclusión de que es necesario complementar el modelo nacional de diferenciación de la responsabilidad penal con una característica calificativa como cometer un delito "usando tecnología deepfake". Discusión y Conclusiones: el problema del uso de la tecnología de síntesis profunda (deepfake) con el propósito de causar daño a intereses legalmente protegidos requiere un enfoque integrado y no tiene una solución puramente legal. Teniendo en cuenta las peculiaridades de la tecnología, no hay razón para afirmar que existen prerrequisitos sociales y legales para la criminalización de cualquier acción con deepfakes. La verdadera contrarrestación involucra desarrollar criterios claros para el deepfake malicioso a nivel teórico, soluciones tecnológicas para la identificación y eliminación rápida de dicho contenido, construir asociaciones público-privadas en esta área, capacitar al personal adecuado con las competencias necesarias, y mucho más.
Ефремова et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.