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Resumen Este artículo presenta los resultados experimentales de vigas de hormigón armado con refuerzo térmicamente reforzado. Según la experiencia de ingeniería, el hormigón armado es el material de construcción más utilizado en la actualidad. Las estructuras de hormigón armado se utilizan ampliamente en edificios y estructuras de techado tanto para fines industriales como civiles. El hormigón armado se utiliza de manera óptima como parte de las estructuras de los edificios y realiza efectivamente sus funciones, percibiendo diversos tipos de influencias tanto de fuerzas como no de fuerzas, cuya naturaleza depende de las condiciones de operación en diferentes entornos. Al mismo tiempo, para las estructuras de hormigón armado, la durabilidad y la capacidad portante residual a veces dependen no solo de las cargas de fuerza, sino también de los efectos del entorno circundante. Uno de los efectos más peligrosos son los procesos de corrosión, que causan la aparición de defectos de diversos grados y, en consecuencia, una disminución de la capacidad portante de los elementos estructurales. Al mismo tiempo, la intensidad de degradación de las estructuras bajo la influencia de un entorno agresivo depende de las condiciones de operación, la composición química y la concentración del entorno agresivo. Es por eso que se diseñaron y probaron experimentalmente dos vigas con un diámetro de 20 mm de refuerzo de clase A500C, y las otras dos vigas se probaron con daño de 20 mm a 18 mm de la capa exterior térmicamente reforzada. El daño de 20 mm a 18 mm corresponde al 19% de muestras no dañadas.
Blikharskyy et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.