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El contexto escolar encarna el entorno óptimo para educar a los niños hacia la adopción de estilos de vida activos. Esto es auspicioso no solo en términos de salud física, sino también desde un punto de vista psicopedagógico y social. La necesidad de integrar la actividad física en la rutina escolar, particularmente en la educación primaria, donde se establecen comportamientos que se mantienen en etapas posteriores de la vida, emerge claramente de la literatura científica. Las sesiones de educación en salud con un enfoque en medidas preventivas pueden ser organizadas por los servicios médicos de la escuela en beneficio de los estudiantes. Es imperativo dentro de las prácticas educativas ver el dominio motor como un instrumento crucial para inculcar estilos de vida apropiados, mejorar el crecimiento cognitivo, fomentar la inclusividad, y abordar los aspectos psicoemocionales y sociorrelacionales. El entorno escolar puede contribuir significativamente al servir como un lugar fundamental para promover la actividad física a lo largo de diversos periodos del día. El movimiento puede ser incorporado en las actividades de enseñanza, y los descansos activos pueden ser integrados en las horas de clase, ya sea antes o después de las lecciones. Este estudio surge de un examen integral de la literatura existente sobre la correlación entre el entorno escolar, la salud y la promoción de la salud preventiva. Reconoce la naturaleza continua del tema y la necesidad de una mayor investigación para alinearse con los cambios venideros. Palabras clave: actividad física, fisiología, escuela.
Tafuri et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.