El fracaso de la comunidad global para prevenir graves violaciones a los derechos humanos, como el genocidio de Ruanda y las atrocidades yugoslavas, llevó al desarrollo de la doctrina de la "Responsabilidad de Proteger" (R2P), adoptada por la ONU en 2005. R2P tiene como objetivo proteger a las poblaciones del genocidio, la limpieza étnica, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad. A pesar de su promesa, la implementación de R2P se ve obstaculizada por intereses geopolíticos y dinámicas de poder. Para abordar las atrocidades en curso, es esencial fortalecer los mecanismos internacionales de rendición de cuentas y priorizar la protección de los civiles, asegurando que tales violaciones no sean toleradas ni inevitables.
Memoona Nasir (Sun,) estudió esta cuestión.