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La flexibilidad del lado de la demanda (DSF) generalmente se refiere a ajustar la demanda de electricidad para que se ajuste mejor a la oferta y la capacidad de la red. Ampliamente considerada como un pilar central de la transición energética, se espera que desempeñe un papel clave en la descarbonización. A pesar de su reciente popularidad, su eficacia como herramienta de política sigue siendo limitada. Este documento argumenta que la DSF se ve obstaculizada por una dependencia excesiva de lo que se considera su palanca principal: la señal de precio. El "paradigma" de la señal de precio se refiere a cómo el problema general de fomentar un lado de demanda más flexible se ha limitado a la tarea estrecha de hacer que los usuarios respondan a las señales de precio. La consecuencia de este desarrollo ha sido que los responsables de políticas y los operadores del sistema se limitan al papel de proveedores de información y facilitadores neutrales del mercado, absolviéndose de obligaciones más directas y transfiriendo la mayor parte de la responsabilidad a los usuarios finales que deben participar activamente en el mercado de electricidad. Este documento explora la aparición de este paradigma, arrojando luz sobre los factores históricos que han moldeado la evolución de la DSF y las limitaciones inherentes a su forma contemporánea. Esboza recomendaciones de políticas y un enfoque alternativo que se centra en trasladar más responsabilidad hacia los operadores del sistema.
Fouad El Gohary (jue,) estudió esta cuestión.