Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
Una definición estrecha de islamofobia señala a la religión como el elemento central en el prejuicio anti-musulmán. Pero un término más amplio agrupa los prejuicios étnicos, nacionales y culturales junto con los religiosos; estos últimos se están desconectando gradualmente de las culturas en las que estaban incrustados. Al medir grados y niveles de islamofobia, este artículo se dirige a los medios de comunicación de masas para entender cómo han amplificado y en ocasiones resonado los llamados al prejuicio anti-musulmán. El islam se ha culturalizado y racializado tanto por adherentes como por antagonistas, ofreciendo un paisaje masivo que las redes sociales, en particular, pueden explotar. Los datos cualitativos parecen estar mejor equipados para evaluar las actitudes y comportamientos populares hacia los musulmanes. Y su relevancia es especialmente significativa en la conformación de las experiencias de las mujeres musulmanas. Sin duda, el islam está preparado para desempeñar un papel clave en la creación de un orden internacional post-hegemónico. Resaltar la tolerancia hacia los demás es crítico en lugar de usar otros atributos para reforzar la legitimidad política de un estado. Clasificar a los islamófobos como racistas constituye una mala política, pero puede mejorar la legitimidad.
Raymond Taras (jue,) estudió esta cuestión.
Synapse has enriched 5 closely related papers on similar clinical questions. Consider them for comparative context: