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La religión y el derecho se entrelazaron e influyeron mutuamente tanto en las primeras etapas de la formación de la sociedad como en los procesos subsecuentes de su desarrollo. Es imposible decir de manera inequívoca cuál de los dos se desarrolló primero o cuál tuvo una mayor influencia en la forma moderna del otro. Hoy en día, las preguntas sobre la relación entre el derecho y la religión rara vez son objeto de investigación. La opinión predominante que proclama la secularización del derecho, aunque indudablemente justificada, parece pasar por alto los orígenes religiosos de muchas instituciones legales seculares modernas, como la igualdad ante la ley, la política social, la autoridad parental o la protección póstuma de los cadáveres humanos y tumbas. Al parecer, el alejamiento de la justificación religiosa de las instituciones legales es una solución válida, lo que lleva a la erudición jurídica a buscar explicaciones para el funcionamiento del sistema legal. El propósito de este artículo es señalar que el derecho y la religión se entrelazaron en la creación de sus formas finales, resultando en la difusión de instituciones legales derivadas de normas de naturaleza religiosa. Esto fomenta la creación (o denotación) de valores legalmente protegidos y la búsqueda de su base científica (no religiosa).
Michał Najman (Wed,) estudió esta cuestión.