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El teísmo abierto argumenta que las respuestas tradicionales al problema del mal no logran proporcionar consuelo en medio del sufrimiento debido a su noción de determinismo metafísico y su sobredependencia de la filosofía griega. Los teístas abiertos sostienen que la mejor solución al problema del mal radica en nuestra comprensión de la naturaleza del poder de Dios, el cual ha sido relinquido debido a su amor, la naturaleza abierta de la creación y los poderes inherentes de las criaturas. Este estudio argumenta que la noción teística abierta del poder divino es reduccionista porque no considera el poder coercitivo como parte del poder divino. Además, la defensa de la lógica del amor del teísmo abierto propaga una imagen de Dios sin amor que respeta su pacto con el amado más que al amado. Finalmente, el estudio sostiene que las nociones de la omnisciencia divina y el poder divino de los teístas abiertos no son viables; plantean muchas preguntas y objeciones y, por lo tanto, crean espacio para la desesperanza en lugar de consuelo en la adversidad.
Un estudio de Thu abordó esta cuestión.