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Contexto: Los programas de monitoreo automático de la presión arterial (MAPA) son una intervención basada en evidencia para el manejo de la hipertensión facilitada a través de la telemedicina. Los programas de MAPA pueden proporcionar un continuo de atención más allá de un entorno clínico al facilitar el manejo de la hipertensión en casa; sin embargo, el acceso equitativo al MAPA es una preocupación. Objetivos: Evaluar la implementación de programas de MAPA a través de telemedicina utilizando una perspectiva de equidad en 5 centros de salud calificados por el gobierno federal (FQHCs) en Massachusetts (MA). Diseño: Un estudio prospectivo de serie de casos. Configuración: Cinco FQHCs. Participantes: El Departamento de Salud Pública de MA (MDPH) seleccionó 5 FQHCs para implementar programas de MAPA utilizando telemedicina. Se seleccionaron los FQHCs si su población de pacientes experimenta inequidades debido a determinantes sociales de salud y tiene tasas más altas de enfermedades cardiovasculares. Cada uno de los 5 FQHCs reportó datos sobre los pacientes inscritos en sus programas de MAPA, totalizando 241 pacientes examinados en este estudio. Intervención: Programas de MAPA implementados a través de telemedicina. Medida de resultado principal: Presión arterial sistólica y presión arterial diastólica. Resultados: Aproximadamente el 53.5% de los participantes de MAPA experimentaron una disminución en la presión arterial. La presión arterial promedio disminuyó de 146/87 a 136/81 mm Hg. Entre todos los pacientes de los 5 FQHCs, la presión arterial promedio disminuyó en 10.06/5.34 mm Hg (P < .001). La presión arterial mejoró en todos los subgrupos raciales, étnicos y lingüísticos. Conclusiones: Cinco FQHCs de MA implementaron con éxito programas de MAPA equitativos a través de telemedicina. Los participantes de MAPA inscritos en los programas demostraron mejoras notables en su presión arterial al concluir el programa. Un diseño de estudio flexible y pragmático que se ajustó para satisfacer las necesidades únicas de los pacientes; involucrando a miembros del equipo que no son médicos, particularmente trabajadores de salud comunitarios; adaptando la tecnología de información de salud; y asociaciones con organizaciones comunitarias fueron facilitadores críticos para el éxito del programa.
Greene et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.