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Manejar las comorbilidades no cardíacas en la insuficiencia cardíaca (IC) requiere un enfoque personalizado que aborde las condiciones y necesidades específicas de cada paciente. La comunicación y coordinación regulares entre los proveedores de atención médica son cruciales para brindar la mejor atención posible a estos pacientes. La hipertensión mal controlada contribuye al remodelado del ventrículo izquierdo y a la disfunción diastólica, enfatizando la importancia del control óptimo de la presión arterial mientras se evitan efectos adversos. Entre los pacientes con IC y diabetes, los inhibidores de SGLT2 y los antagonistas del receptor mineralocorticoide han mostrado promesas en la reducción de la morbilidad y mortalidad relacionadas con la IC. La enfermedad renal crónica exacerba la IC y viceversa, formando el síndrome cardiorrenal vicioso, por lo que las terapias modificadoras de la enfermedad deben mantenerse en pacientes con IC que tengan enfermedad crónica de riñón (ECR), incluso con cambios transitorios en la función renal. La anemia en pacientes con IC puede ser multifactorial, y hay una creciente evidencia del beneficio de la suplementación intravenosa de hierro en pacientes con IC con deficiencia de hierro con o sin anemia. La obesidad, aunque es un factor de riesgo para la IC, paradójicamente ofrece un mejor pronóstico una vez que se establece la IC, aunque desarrollar estrategias de tratamiento puede mejorar los síntomas y el rendimiento cardíaco. En pacientes con IC que tienen accidente cerebrovascular y fibrilación auricular, se recomienda la terapia anticoagulante. Entre los pacientes con IC y trastornos respiratorios del sueño, la presión positiva continua en la vía aérea puede mejorar la calidad del sueño. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica frecuentemente coexiste con la IC, y muchos pacientes pueden tolerar betabloqueantes cardioselectivos. Los pacientes con cáncer que tienen IC comórbida requieren una consideración cuidadosa de los riesgos de cardiotoxicidad asociados con las terapias contra el cáncer. La depresión está subdiagnosticada en pacientes con IC y afecta significativamente el pronóstico. El deterioro cognitivo es prevalente en los pacientes con IC y afecta su autocuidado y calidad de vida en general.
Kodur et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.
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