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La política estatal sobre seguridad alimentaria debe tener en cuenta los desafíos económicos (por ejemplo, la expansión de la producción agrícola siguiendo la demanda alimentaria interna, exportaciones e importaciones) y demográficos (por ejemplo, la adecuación de las reservas alimentarias y las capacidades productivas del agrosector al ritmo de crecimiento poblacional, considerando la urbanización, la migración y una cultura de consumo racional). La política gubernamental debe mantener el equilibrio entre la estabilidad del sistema alimentario, el desarrollo económico y los cambios demográficos. Por lo tanto, este estudio tiene como objetivo identificar relaciones estructurales y funcionales implícitas (ocultas) entre estos elementos. El documento emplea modelado estructural utilizando STATISTICA; el conjunto de datos consta de seis indicadores de seguridad alimentaria, ocho económicos y siete demográficos (utilizando bases de datos del Banco Mundial y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura para 2011–2021, abarcando 39 países con diferentes niveles de PIB per cápita (dependiendo de la disponibilidad de datos estadísticos)). Los resultados demostraron el impacto directo de la variable económica en la seguridad alimentaria y el efecto indirecto de la variable demográfica (los cambios demográficos son el motor que desencadena transformaciones económicas que afectan a su vez la seguridad alimentaria). Cuando los cambios demográficos aumentan en una unidad, el desarrollo económico aumenta en 0.57 y la estabilidad del sistema alimentario en 0.454. Cuando el desarrollo económico aumenta en una unidad, la estabilidad del sistema alimentario aumenta en 0.473.
Guliyev et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.