Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
Los discursos y las prácticas en torno a la migración y la salud han tomado un giro dramático desde el brote de la pandemia de Covid-19. Los expertos están más preocupados por las consecuencias de la pandemia sobre estos factores en África, dada la debilidad de las economías del continente y la precariedad del sector salud, lo que presagia una difícil recuperación post-pandemia. Sin embargo, las discusiones no han abordado dos efectos clave del coronavirus: las implicaciones para la salud no solo de la población en general, sino también en las ciudades fronterizas, y el dilema de una migración 'nueva' (ilegal) o legal. Basándonos en la vigilancia fronteriza de Ghana como una estrategia de gobernanza durante la pandemia de Covid-19, junto con los debates existentes sobre salud, política, migración y desarrollo, argumentamos que la vigilancia fronteriza probablemente creará dos amenazas emergentes. Primero, podría causar un 'nuevo' dilema de salud - obstaculizando el acceso a la atención sanitaria transfronteriza de los ciudadanos de la CEDEAO. Segundo, las restricciones fronterizas sostenidas podrían profundizar las complejidades de la migración en África Occidental, incluyendo la promoción de 'migrantes de élite' sobre migrantes que buscan una subsistencia básica, el destino cambiante de los migrantes indocumentados, nuevas amenazas a la seguridad en las ciudades fronterizas, y una posible redefinición de la migración tradicional rural-urbana en África.
Adu‐Gyamfi et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.