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Se presentan los resultados de experimentos numéricos con un modelo de química-clima de la atmósfera baja y media para estudiar la sensibilidad de la estratosfera polar de los hemisferios Norte y Sur a la variabilidad de la temperatura de la superficie del mar (SST), tanto como resultado de la variabilidad interanual asociada con la Oscilación del Sur, como por el aumento a largo plazo de la SST bajo el calentamiento global. Un análisis de los resultados de los experimentos del modelo mostró que para ambos escenarios de cambios en la SST, la respuesta de la estratosfera polar para los hemisferios Norte y Sur es muy diferente. En el Ártico, durante la fase de El Niño, se crean condiciones para que el vórtice polar se vuelva menos estable, y en la Antártida, por el contrario, para que se vuelva más estable, lo que se expresa en un debilitamiento del viento zonal en invierno en el Ártico y su aumento en la Antártida, seguido de una disminución de la temperatura y de la concentración de ozono en primavera en la Antártida y su aumento en el Ártico. El calentamiento global crea una tendencia a que el vórtice polar se debilite en invierno en el Ártico y se fortalezca en la Antártida. Como resultado, en la Antártida, la concentración de ozono en la estratosfera polar disminuye tanto en invierno (junio-agosto) como, especialmente, en primavera (septiembre-noviembre). El calentamiento global podría obstaculizar la recuperación del ozono que se espera como resultado de la reducción de las emisiones de sustancias que agotan el ozono. Los resultados del modelo demuestran la influencia dominante de la variabilidad de la circulación de Brewer-Dobson sobre la temperatura y el ozono en la estratosfera polar en comparación con los cambios en la actividad de ondas, tanto con cambios en la SST en la Oscilación del Sur como con aumentos en la SST debido al calentamiento global.
Smyshlyaev et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.