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Resumen Las quemaduras pediátricas representan una carga significativa para la salud en países de ingresos bajos y medios. A pesar de los esfuerzos por abordar la prevención y tratamiento de quemaduras, las tasas de morbilidad y mortalidad siguen siendo altas, especialmente entre los niños. Comprender la epidemiología de las quemaduras pediátricas y los predictores de los resultados clínicos es crucial para desarrollar estrategias efectivas de prevención y mejorar la atención al paciente. Este estudio de cohorte retrospectivo analizó a pacientes pediátricos con quemaduras admitidos en un centro terciario de quemaduras en India entre marzo de 2022 y diciembre de 2023. Se recopilaron datos demográficos, características de las quemaduras, tratamientos, complicaciones y resultados. Se realizó un análisis estadístico, que incluyó la regresión logística y lineal, para identificar predictores de mortalidad, sepsis y duración de la estancia hospitalaria. Entre 332 pacientes pediátricos con quemaduras, la edad mediana fue de 3 años, con predominancia masculina. Las quemaduras por escaldadura fueron las más comunes, seguidas de las quemaduras eléctricas y de llama. El área de superficie corporal total (TBSA) quemada fue del 20%, con las extremidades superiores e inferiores como las más afectadas. La incidencia de quemaduras eléctricas aumentó con la edad y estuvo asociada con una mayor duración de la estancia. La tasa de mortalidad fue del 14.2%, siendo la edad de 10 años, el género masculino y un TBSA del 30% predictores de mortalidad. Complicaciones como la sepsis aumentaron significativamente el riesgo de mortalidad, mientras que las quemaduras profundas se asociaron con estancias hospitalarias más largas. Este estudio subraya la importancia de los esfuerzos de prevención dirigidos y la atención especializada. Las quemaduras por escaldadura en niños pequeños destacan la necesidad de prácticas de cocina más seguras, mientras que la alta incidencia de quemaduras eléctricas en niños mayores sugiere que son necesarias intervenciones educativas específicas por edad. Los predictores de mortalidad identificados pueden guiar la evaluación de riesgos y la asignación de recursos, enfatizando la importancia del control de infecciones y estrategias de manejo de heridas en la mejora de los resultados.
Kumar et al. (Vie,) estudiaron esta cuestión.
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