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Resumen La interpretación de la petición del pan diario en el Padre Nuestro por parte de Gregorio de Nisa es difícil de situar en la historia de la exégesis de la petición. Los primeros intérpretes—entre ellos Tertuliano, Cipriano, Orígenes, Cirilo de Jerusalén, Ambrosio, Agustín y Pedro Crisólogo—destacaron lo que a menudo se llama, en la frase de Henri de Lubac, una "interpretación espiritual" del pan como conocimiento, la Eucaristía o doctrina cristiana. La mayoría de los comentaristas modernos, en contraste, entienden que la petición pide alimento material. Sin embargo, Gregorio complica los contrastes simples entre la interpretación antigua y moderna y entre la espiritual y la material. En su cuarta homilía sobre la oración dominical, se basa en la exégesis de Orígenes, interpretando el pan dentro de un marco metafísico que distingue entre lo perceptible y lo inteligible; pero Gregorio entiende que el pan es pan material y que la necesidad de comer es central para la imitación, por parte de la criatura humana, del Dios impasible e inmaterial. Más singular que este alejamiento de la interpretación espiritual del pan es el argumento de Gregorio de que el lujo y el exceso—comer más de lo mínimo requerido por el cuerpo—son prácticas no solo malas para el alma, sino también perjudiciales e injustas para los vecinos. Este artículo aborda ambas dinámicas por separado: primero, poniendo en relieve la interpretación de Gregorio al compararla no solo con la interpretación espiritual del pan de Orígenes, sino también con las interpretaciones materialistas ofrecidas por Crisóstomo y Teodoro; y segundo, sacando a la luz el notable despliegue de Gregorio de una ontología perceptible/inteligible para argumentar a favor de la finalidad de la sustancia material y su importancia para una sociedad justa.
Breedlove et al. (Vie,) estudiaron esta cuestión.