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Resumen Recientemente, los patomecanismos de los queloides han sido ampliamente investigados utilizando análisis transcriptómicos, pero la mayoría de los estudios no consideraron la actividad de los queloides. Nuestro objetivo fue perfilar la transcriptómica de los queloides de acuerdo con su actividad clínica y ubicación dentro de la lesión queloide, comparados con cicatrices normales y maduras. Se recolectaron muestras de tejido (queloide basado en su actividad (activo e inactivo), cicatriz madura de pacientes con queloides y cicatriz normal (NS) de pacientes sin queloides). Para reducir posibles sesgos, todos los queloides evaluados en este estudio no tenían historial de tratamiento y su ubicación se limitó a la parte superior del tórax o la espalda. Se realizó una evaluación multiómica utilizando secuenciación de ARN de célula única e inmunofluorescencia multiplex. El aumento de fibroblastos mesenquimatosos (FBs) fue la principal característica en pacientes con queloides. Notablemente, la proporción de FBs proinflamatorios se incrementó significativamente en queloides activos en comparación con los inactivos. Para explorar la naturaleza de los FBs proinflamatorios, se llevó a cabo un análisis de trayectoria y la familia CCN asociada con la tensión mecánica exhibió una mayor expresión en queloides activos. Para las células endoteliales vasculares (VECs), la proporción de células puntas e inmaduras aumentó en queloides en comparación con NS, especialmente en la periferia de queloides activos. Además, los VECs de queloides expresaron en gran medida genes con características de activación mesenquimal en comparación con NS, especialmente aquellos del centro del queloide activo. El análisis multiómico demostró el perfil de expresión distintivo de los queloides activos. Clínicamente, estos hallazgos pueden proporcionar futuras direcciones apropiadas para el desarrollo de modalidades de tratamiento de queloides. La prevención de queloides podría ser posible mediante la supresión de la activación mesenquimal entre FBs y VECs, y la modulación de los FBs proinflamatorios podría ser la clave para el control de queloides activos.
Oh et al. (Mon,) estudiaron esta pregunta.