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Los microplásticos y nanoplásticos son abundantes en el medio ambiente. Se necesita más investigación para examinar las consecuencias de la contaminación por microplásticos en las especies vivas, dado su presencia generalizada. En nuestra investigación, determinamos los efectos tóxicos de los microplásticos de PET en Drosophila melanogaster a nivel celular y genético. Nuestro estudio reveló una citotoxicidad severa en el intestino medio de las larvas y la inducción de estrés oxidativo después de 24 y 48 h de tratamiento, como lo indican los contenidos de proteínas totales, Cu-Zn SOD, CAT y MDA. Por primera vez, se ha observado daño celular en las partes reproductivas de los ovarios de las moscas hembras, así como en las glándulas accesorias y los testículos de los machos. Además, se notó un deterioro en la salud reproductiva, resultando en una disminución de la fertilidad entre las moscas. Al analizar genes relacionados con el estrés como hsp83, hsp70, hsp60 y hsp26, detectamos una elevada expresión de hsp83 y hsp70. Nuestro estudio identificó hsp83 como un biomarcador específico para detectar cambios redox tempranos en las células causados por microplásticos de PET en todos los grupos tratados, ayudando a elucidar el mecanismo de defensa primaria contra la toxicidad de los microplásticos de PET. Este estudio ofrece información fundamental sobre las amenazas ambientales emergentes planteadas por los microplásticos, revelando alteraciones perceptibles a nivel genético.
Kauts et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.