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Los motores moleculares emplean energía química para generar una salida mecánica unidireccional contra una pista mientras navegan en un entorno celular caótico, el potencial desorden en la pista y contra el movimiento browniano. Sin embargo, décadas de estudios ópticos de precisión nanométrica sugieren que la miosina-5a, uno de los motores moleculares prototípicos, da pasos uniformes que abarcan 13 subunidades (36 nm) a lo largo de su pista de F-actina. Aquí, utilizamos microscopía de dispersión interferométrica de alta resolución para revelar que la miosina da zancadas que abarcan de 22 a 34 subunidades de actina, a pesar de caminar en línea recta a lo largo del filamento helicoidal de actina. Mostramos que el desorden angular acumulativo en la F-actina explica la proporción observada de cada longitud de zancada, similar a cruzar un río sobre piedras de paso espaciadas de manera variable. La microscopía electrónica reveló la estructura de la molécula que da el paso. Nuestros resultados indican que tanto el motor como la pista son materiales suaves que pueden adaptarse para funcionar en condiciones celulares complejas.
Fineberg et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.
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