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La presencia estadounidense en la Alemania de la posguerra y su papel en la reeducación y democratización de Alemania Occidental han alimentado un discurso de gratitud que ha moldeado duraderamente la alianza transatlántica. Los políticos alemanes y otros actores políticos continúan dependiendo de proclamaciones de 'agradecimiento' como medio de lo que Todd Hall ha denominado 'diplomacia emocional'. En el proceso, afirman una memoria colectiva de los años de posguerra que enfatiza la amistad y contiene conflictos sociales, tensiones políticas y afectos ambiguos. Se basan en tropos icónicos y narrativas poderosas, que van desde el soldado entregando chicles hasta los paquetes de CARE y el 'regalo' de la democracia, que han presentado las relaciones germano-americanas en términos de generosidad, donaciones y gratitud. Este artículo rastrea las raíces de este discurso en (la memoria popular del) momento de posguerra y lo sitúa frente al paisaje afectivo multifacético de la Alemania de la posguerra temprana, con un enfoque específico en sus lógicas de género y con un ojo en sus beneficios y los riesgos que conlleva.
Katharina Gerund (jue,) estudió esta cuestión.