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Las moléculas orgánicas son un compuesto mayoritario de lunas heladas y planetas enanos (Reynard Sotin, 2023). Durante la acreción y diferenciación de estos cuerpos, los compuestos orgánicos son primero alterados por el agua. Los orgánicos residuales son más densos que el agua y se mezclan con la fracción rocosa (silicatos y sulfuros), formando eventualmente un núcleo resistente. Durante este paso, la temperatura interior está amortiguada por la temperatura de fusión del hielo, ya que el agua es muy eficiente en la eliminación del calor interior. Una vez que el agua y los compuestos refractarios han sido diferenciados, el aumento de temperatura es controlado por la cantidad de calefacción interna (tidal y radiactiva) y las propiedades térmicas de la mezcla de minerales y orgánicos. Los elementos radiactivos están presentes solo en la fracción de silicatos, lo que implica que la tasa de calefacción disminuye con el aumento de la fracción de orgánicos. A medida que la temperatura aumenta, los orgánicos se transforman en fases más densas, liberando especies volátiles. Esta evolución modifica el volumen y el momento de inercia (MoI) del cuerpo. Los modelos de evolución termochemiacal están acoplados con ecuaciones de estado de los diferentes compuestos, lo que permite el cálculo del tamaño y el MoI como función del tiempo. Estos modelos se comparan con observaciones de varias lunas heladas (Titán, Ganimedes, Europa) y el planeta enano Ceres. La fracción orgánica inicial puede recuperarse para igualar los valores presentes de tamaño y MoI.
Sotin et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.