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Antecedentes: La talasemia beta mayor (β-TM) es un trastorno sanguíneo hereditario. Los pacientes afectados requieren transfusiones de sangre frecuentes, lo que conduce a deposición de hierro y daño a órganos finales, particularmente disfunción miocárdica. Un ECG de 12 derivaciones es una herramienta fácilmente disponible que podría usarse para detectar anormalidades de conducción y arritmias como un marcador de empeoramiento de la función miocárdica. Métodos: Se evaluaron un total de 108 pacientes con β-TM para correlacionar hallazgos anormales en el ECG superficial y la gravedad de la deposición de hierro miocárdica en la imagenología por resonancia magnética, medida por los niveles de T2*. Resultados: Los pacientes con T2* por debajo de 20 msec tenían intervalos PR, duraciones de onda P y intervalos QTc significativamente más largos. Los pacientes con T2* por debajo de 10 msec tenían la mayor duración de QRS y los tiempos de activación de QRS más largos. La fibrilación auricular fue más prevalente en pacientes con niveles de T2* más bajos. Con una disminución en T2*, la probabilidad de muesca de QRS en las derivaciones de extremidades y precordiales aumentó. Conclusión: El ECG anormal es prevalente en pacientes con β-TM, y la frecuencia de cambios aumenta con la severidad de la sobrecarga de hierro. Un ECG de 12 derivaciones es una herramienta valiosa y fácilmente disponible para la evaluación temprana del daño miocárdico y la implementación de una estrategia de manejo oportuna y adecuada.
Fazelifar et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.
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