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Los microorganismos colonizan el tracto gastrointestinal de los animales y establecen comunidades microbianas asociadas al huésped que influyen en la fisiología de los vertebrados. Más específicamente, estas comunidades microbianas intestinales influyen en el neurodesarrollo a través del eje microbiota-intestino-cerebro (MGB). Probamos la hipótesis de que el neurodesarrollo de los anfibios larvales se ve afectado por la comunidad microbiana acuática presente en su agua de alojamiento. Los renacuajos de Rana Leopardo del Norte (Lithobates pipiens) que recién habían eclosionado se criaron en agua de estanque que no fue manipulada (natural) o estéril. Los renacuajos criados en agua de estanque estéril tenían una microbiota intestinal con diversidad bacteriana reducida y composición de la comunidad alterada, tenían respuestas de comportamiento disminuidas a los estímulos sensoriales, eran más grandes en masa corporal total, tenían cerebros relativamente más pesados y tenían una forma cerebral alterada en comparación con los renacuajos criados en agua de estanque natural. Además, la diversidad y la composición de la microbiota intestinal estaban asociadas con las respuestas de comportamiento de los renacuajos y las mediciones cerebrales. Nuestros resultados sugieren que las comunidades microbianas acuáticas moldean el comportamiento de los renacuajos y el desarrollo cerebral, proporcionando un fuerte apoyo para la ocurrencia del eje MGB en los anfibios. Por último, el papel dramático que desempeñan las comunidades microbianas acuáticas en el neurodesarrollo y el comportamiento de los vertebrados debe ser considerado en futuros esfuerzos de conservación de la vida silvestre.
Emerson et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.