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La industria energética está experimentando una transición significativa de los combustibles fósiles a fuentes de energía sostenibles, impulsada por la descarbonización, así como por los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, como la acción climática y las iniciativas de energía asequible y limpia. La transición energética necesita equilibrar un problema de trilema energético entre la seguridad energética (incluida la fiabilidad y la resiliencia), la asequibilidad o la equidad, y la sostenibilidad ambiental. La transición energética está en marcha, pero su éxito depende de nuestra capacidad para adaptar nuestra infraestructura de red eléctrica envejecida para apoyar todo el ecosistema que la rodea. La innovación y la transformación digital de la subestación de la red son cruciales para evolucionar nuestra tecnología lo suficientemente rápido como para satisfacer las crecientes demandas mundiales de energía verde.
Kanabar et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.