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El brote de la pandemia de COVID-19 trajo consigo una transformación significativa en el panorama educativo, llevando a la adopción generalizada de la educación a distancia como el modo principal de aprendizaje. Debido a las restricciones legales impuestas, los estudiantes no pudieron asistir a la escuela y estudiar en entornos tradicionales como las aulas. En su lugar, tuvieron que permanecer en casa con sus padres, lo que resultó en una mayor necesidad de participación parental en la educación de sus hijos. Esta participación adoptó diversas formas y tuvo varios significados. Los objetivos de este estudio fueron describir las actitudes y percepciones de los padres hacia el aprendizaje a distancia y examinar la extensión y la naturaleza de la participación parental. La investigación empleó un diseño de métodos mixtos, con 461 padres árabes y judíos participando al completar un cuestionario estructurado, mientras que otros 139 padres participaron en entrevistas semiestructuradas. Los hallazgos de la investigación revelaron una actitud negativa prevalente hacia el aprendizaje a distancia, tal como se experimentó durante el periodo de COVID-19, con padres expresando insatisfacción y decepción respecto a su implementación. Aunque algunos padres informaron un alto grado de participación, otros decidieron no involucrarse en absoluto. El estudio también destacó varios desafíos que enfrentaron los padres, incluidos los dificultades didáctico-pedagógicas, tecnológicas, económicas y otras. Además, algunos padres exhibieron un comportamiento intervencionista, interrumpiendo las clases de Zoom con comentarios, expresando reservas u ofreciendo sugerencias. En una nota positiva, se identificó una relación positiva entre la participación de los padres y sus actitudes hacia el aprendizaje a distancia. Los hallazgos de la investigación tienen valiosas implicaciones para el sistema educativo, ya que arrojan luz sobre las actitudes, percepciones y dificultades en torno al aprendizaje a distancia. Estas percepciones pueden ayudar a identificar las barreras que obstaculizan la participación parental en los procesos de aprendizaje de sus hijos, reduciendo así su efectividad. Al comprender estos desafíos, el sistema educativo puede esforzarse por encontrar métodos y soluciones para mejorar el proceso de aprendizaje para los estudiantes y aumentar la participación parental.
Raed Zedan (Mon,) estudió esta cuestión.