La resiliencia entre los líderes y el personal de organizaciones sin fines de lucro es un pilar de la sostenibilidad organizacional, el bienestar psicológico y la integridad de la misión. Este artículo conceptualiza la resiliencia como un constructo multidimensional moldeado por estrategias de afrontamiento, recursos psicológicos y condiciones organizacionales. Utilizando el modelo de Demandas–Recursos del Trabajo (JD-R), analiza cómo la resiliencia depende del equilibrio entre demandas emocionales y éticas y apoyos adecuados como la autonomía, la conexión social y el desarrollo profesional. Estrategias individuales como la atención plena, el establecimiento de límites y la práctica reflexiva forman la base conductual para la adaptabilidad, mientras que recursos psicológicos como la autoeficacia y el optimismo refuerzan el compromiso a largo plazo. Sin embargo, el artículo critica la sobreenfasis en la responsabilidad personal, advirtiendo contra la “positividad tóxica” que oculta las inequidades sistémicas y fracasos de liderazgo. Un marco de resiliencia sostenible, argumenta, debe integrar el empoderamiento individual con la responsabilidad organizacional, incorporando el bienestar en la gobernanza, la política y la cultura para asegurar un rendimiento duradero de la misión en entornos complejos.
Anna Neya Kazanskaia (Miércoles,) estudió esta cuestión.