El artículo considera la finca rusa de los siglos XVIII-XIX como un fenómeno cultural único que encarna la idea del Jardín del Edén: un espacio sagrado que simboliza la armonía entre el hombre y la naturaleza. La investigación tiene como objetivo identificar los aspectos religiosos, filosóficos y estéticos de los jardines de las mansiones, así como analizar la síntesis de las tradiciones católica europea occidental y ortodoxa rusa en su organización. La base metodológica del trabajo incluye un análisis comparativo de los símbolos, soluciones compositivas y funciones de los conjuntos de jardines y parques de dos paradigmas culturales. Se presta especial atención a la influencia de las visiones del mundo ortodoxa y católica en la estructura de los jardines: si la tradición católica formaba un orden espacial estricto y simbólico, la cultura ortodoxa se centraba en la naturalidad y lo sagrado de la naturaleza. La mansión de Kuskovo demuestra una síntesis única de parques regulares franceses con el concepto ortodoxo del jardín como un espacio espiritual. La idea católica del jardín como un Edén perdido se entrelaza con la idea ortodoxa de un mundo creado que encarna el principio divino. Esta interacción contribuyó a la formación de un lenguaje artístico especial de la finca rusa, que combinó principios europeos occidentales del arte del jardín y tradición nacional. Los resultados del estudio confirman que la finca rusa de los siglos XVIII-XIX no solo es un espacio estético, sino también filosófico que refleja el diálogo cultural y los mecanismos de integración de diversas visiones del mundo. El papel simbólico revelado de la finca como guardián de la imagen del Jardín del Edén nos permite ver de manera renovada las cuestiones de identidad y preservación del patrimonio nacional. Los hallazgos pueden ser utilizados en la restauración de fincas históricas y en la formación de una estrategia estatal para la protección de monumentos culturales. El estudio demuestra la importancia de la mansión rusa como un espacio de búsqueda espiritual y síntesis cultural, que permite preservar el patrimonio nacional y repensar las cuestiones de identidad y memoria cultural.
Lyudmila A. Gritsai (Vi,) estudió esta cuestión.