Este estudio explora los objetivos estratégicos de Rusia en el Cáucaso Meridional (Azerbaiyán, Georgia y Armenia) tras el colapso de la Unión Soviética. El Cáucaso Meridional tiene una ubicación estratégica importante durante la Unión Soviética; se consideraba estados rusos hasta 1991. Después de la independencia, Rusia perdió la autoridad política formal sobre la región, pero esto no disminuyó la percepción de Moscú de la región como una parte vital de su "cercano exterior", que es crítico para asegurar su papel en la región como garante de la seguridad energética, el acceso a aguas cálidas y el control de corredores energéticos. Esta investigación destaca cómo Moscú ha buscado mantener una dominancia monopolística desde la participación directa hasta una influencia estratégica. Además, el hecho de que las disputas regionales hayan permanecido sin resolver demuestra la debilidad de Rusia y puede atraer la atención de los países occidentales hacia la región. Por el contrario, vale la pena mencionar que al establecer bases militares en Armenia (como miembro formal de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva) y roles de mantenimiento de la paz en Nagorno-Karabaj, Rusia quiere prevenir que los nuevos estados independientes se alineen con Occidente o se unan a la OTAN. El estudio proporciona una visión significativa sobre la importancia estratégica del Cáucaso Meridional en las relaciones internacionales y que Estados Unidos pretende unir a los países de esta región para deshacerse de la influencia histórica rusa y, por otro lado, obtener interés por los recursos de esta región de manera que Irán y Rusia no tengan intereses.
Amarkhil et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.